Fundación Amigó refuerza su compromiso con la infancia y adolescencia en situación de vulnerabilidad en Navarra con la apertura de dos nuevos proyectos: un recurso de acogimiento residencial básico y un recurso de autonomía para jóvenes. Al frente de estos proyectos está Ainhoa Echeverría , directora de recursos en la región, quien lidera la coordinación y supervisión de los equipos y la calidad de la intervención educativa.
Según explica Ainhoa, la apertura de estos recursos “refuerza el compromiso de la Fundación Amigó con la protección y el acompañamiento educativo de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad”. Ambos proyectos responden a la misión de la Fundación de ofrecer entornos seguros, educativos y humanizadores, adaptados a las distintas realidades de los niños, niñas y jóvenes, tanto en procesos de protección como de preparación para la vida adulta.
La necesidad de estos proyectos surgió para dar respuesta a las demandas del sistema de protección en Navarra. “Estos recursos nacen para ampliar los recursos de acogimiento residencial para niños, niñas y jóvenes con graves situaciones de desprotección y para atender el aumento de menores extranjeros no acompañados, aliviando la saturación de otros servicios y mejorando la calidad de la atención”, señala Ainhoa.
El recurso de autonomía La Rochapea tiene como objetivo preparar a los/sa jóvenes para la autonomía, acompañándoles de forma integral en su desarrollo personal, social y formativo. Por su parte, el recurso de acogimiento residencial básico Lagunetxea busca ofrecer un entorno seguro y estable a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad, trabajando especialmente la reparación del daño emocional y su bienestar integral.
En total, ambos proyectos cuentan con 27 plazas: dos pisos de acogimiento residencial básico con 9 plazas cada uno y un piso de autonomía con 9 plazas. Los perfiles atendidos incluyen niños, niñas y jóvenes separados de sus familias por situaciones graves de desprotección y menores extranjeros no acompañados.
Ainhoa destaca que se espera que ambos recursos tengan un impacto positivo y transformador. “En los recursos de protección buscamos ofrecer estabilidad, seguridad y apoyo emocional; y en el de autonomía, facilitamos que los/as jóvenes adquieran herramientas reales para una vida autónoma, favoreciendo su integración social y su futuro personal y laboral”.
La directora de recursos subraya las diferencias clave entre ambos enfoques: “Los recursos de protección se centran en el cuidado, la seguridad y la reparación del daño emocional, con un acompañamiento más estructurado, mientras que los recursos de emancipación trabajan en el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad, acompañando a los/as jóvenes en su transición hacia la vida adulta de forma progresiva”.
Como directora de servicios, Ainhoa se encarga de la coordinación con el Gobierno de Navarra, la supervisión de los proyectos y la gestión de los equipos profesionales. Junto a su compañera Maddi Larrañeta, coordinadora de los servicios, “acompañamos el desarrollo de los proyectos educativos y velamos por la calidad de la atención a los niños, niñas y jóvenes, garantizando una intervención coherente y alineada con los valores de la Fundación Amigó”.
El equipo humano de estos proyectos está formado por 37 personas, incluyendo equipos educativos, personal técnico, coordinación y dirección. Según Ainhoa, los define “un fuerte compromiso con los niños, niñas y jóvenes, el trabajo en equipo, la cercanía, el respeto y la defensa de los derechos de la infancia y adolescencia”.
Con la puesta en marcha de estos proyectos, Fundación Amigó refuerza su presencia en Navarra y sigue ofreciendo respuestas educativas y de protección de alta calidad, adaptadas a las necesidades reales de los menores y jóvenes a los que acompaña.